Un Medicamento Bien Elegido Puede No Ser Siempre Beneficioso Para El Paciente

La supervisión del tratamiento le permite determinar si ha dado resultados o si es necesario aplicar alguna otra medida. Para ello necesita mantenerse en contacto con el paciente, puede hacerse de dos maneras.
Supervisión pasiva significa que le explica al paciente lo que debe hacer si el tratamiento no es efectivo, produce incomodidad o aparecen demasiados efectos indeseados. En este caso la supervisión la hace el paciente.
Supervisión activa significa que concierta una cita para determinar si el tratamiento ha sido efectivo. Necesitará fijar un intervalo de supervisión, que depende del tipo de enfermedad, la duración del tratamiento y la cantidad máxima de medicamentos que se prescriben. Al principio de un tratamiento crónico este intervalo suele ser corto y luego, según las necesidades, puede irse alargando.
El objeto de la supervisión consiste en comprobar si el tratamiento ha resuelto el problema del paciente. Elija el tratamiento en función de la eficacia, la seguridad, la conveniencia y el coste. Debe aplicar los mismos criterios para supervisar el efecto, pero en la práctica estos criterios se pueden resumir en dos preguntas: ¿el tratamiento es efectivo? ¿Hay efectos indeseados?
Generalmente la anamnesis, el examen físico y las pruebas de laboratorio le darán la información necesaria para determinar la efectividad del tratamiento. En algunos casos pueden ser necesarias exploraciones complementarias.
¿El Tratamiento Fue Efectivo?

Fuente: Guía de la Buena Prescripción, Organización Mundial de la Salud (OMS).